Galería Colectivo Amarillo - Lisboa, 2024
Comisariada por Cristiana Tejo
¿Por qué impresionan y conmueven las muertes repentinas en días soleados y profundos?
Mário Peixoto, La voz de la gran calma

Hace más de 30 años, la costa, este lugar idílico, fue el escenario de la repentina y dramática muerte de su padre. Gabriela tuvo que recorrer innumerables veces el paisaje de la playa de Guincho para volver a la playa de su infancia, donde vivió su mayor desgracia. Tuvo que pintar incansablemente el litoral que ahora frecuenta para cruzar el océano y volver a la costa de São Paulo. Uno se pregunta por qué la artista llama inútiles a estos paisajes.

¿Es útil el paisaje? Para la filósofa Anne Cauquelin, el paisaje es el aprendizaje de la realidad del mundo, la constitución de normas para enmarcar la naturaleza en un intento de controlar la realidad dentro de cuatro fronteras. Por tanto, la utilidad del paisaje en Occidente fue desde el principio un proyecto de dominación. Para Gabriela Albuquerque, el paisaje es el lutoral, el lugar del duelo. En Angola, la calunga significa tanto el mar como el más allá.
Como en un sueño, una casa roja emerge y cumple una narración que parece no tener principio ni fin. Es la protagonista de la historia contada en la serie Beach House. Con un ritmo y un corte cinematográficos, la vemos a lo lejos, la vemos por dentro, pero no sabemos a ciencia cierta si se la está tragando el mar o está emergiendo del mar. Es la casa donde Gabriela y su familia veraneaban hasta que una discusión les llevó a otra playa, donde se produjo la tragedia. Tras la muerte, se produce otra ruptura que les impide volver a esta villa. El cuadro es inquietante por su vivacidad y autonomía. Es lo contrario de la literalidad. El poeta Wally Salomão decía que la memoria es una isla de edición y esta condición aparece en prácticamente todas las obras de esta primera exposición individual de Gabriela Albuquerque.
